¿Cómo podemos ser capaces de lograr la recomendación de Stan Rapp según la cual debemos conseguir que “la ‘experiencia’ de la marca supere la ‘percepción’ que se tiene de ella”? Todo lo que sucede en el punto de venta es fundamental. Son muchas las marcas consagradas, como Apple y Nespresso, que han apostado por conseguir que el consumidor ‘viva’ la compra. ¿Quién no se siente como George Clooney cuando compra el delicioso café que ha revolucionado el mundo?

Más allá de la primera impresión 082016-19-claves-de-la-plv

Los productos de PLV no sólo deben ser capaces de atraer miradas: también están obligados a influir en la experiencia de compra del consumidor. Y, por favor, ¡no una experiencia cualquiera! Necesitamos darle algo al consumidor que pueda recordar, que interaccione con la marca. ¿Acaso las tiendas del Gigante de Cupertino tienen sus dispositivos en una vitrina de cristal para ser sólo contemplados?

Si atraemos la atención del consumidor, pero no somos capaces de ofrecerle algo más a cambio de su tiempo, habremos perdido una oportunidad de oro: la posibilidad de ser una de sus opciones de compra. Retomando el ejemplo de la prestigiosa marca Nespresso, todos los consumidores potenciales que entran a uno de sus glamurosos establecimientos, pueden tomar un café. El que quieran. Recién hecho. Con espuma. Acompañado del irresistible olor que nos despierta todas las mañanas. Y, además, son muchas las marcas que “cierran el círculo” de la experiencia con acciones relacionadas en redes sociales, medios de comunicación y eventos.

¿Es sólo innovar?

Podemos aumentar las ventas en una promoción específica o podemos fidelizar. Ambas opciones son igual de lícitas, pero tienen objetivos totalmente distintos. Sea como sea, debemos innovar: un floorstand puede ser percibido como un simple expositor o puede ser la demostración de la exclusividad que envuelve a la marca y, con lo cual, posiciona a sus consumidores. Por eso, una campaña de PLV debe plantearse como mucho más que un “amor a primera vista”.

El verdadero éxito de las campañas de PLV pasa por conseguir que los consumidores sean fieles a nuestra marca y nuestros productos: por precio, por calidad o por posicionamiento social. Para conseguirlo, los departamentos de creatividad están obligados a persuadir mediante la innovación de los diseños (con el volumen como punto clave) y la producción, cuidando hasta el último detalle de sus productos.

Si tu marca es única, contagiará la sensación a su público.